¿Qué es pornografía? ¿es buena o mala para la salud sexual?

Sabemos que el sexo vende y cualquier tema relacionado con éste suele generar mucho interés. Hablar explícitamente de sexo es hablar de pornografía, hoy en día esta industria se embolsa millones de euros debido a su gran consumo en todo el mundo.

Desde hace siglos insospechados la pornografía ya existe, aunque tal como la conocemos hoy en día surgió en el siglo XX. De hecho, encontramos temática porno no sólo en cine y revistas, sino en cualquier tipo de arte como esculturas, pinturas, libros, fotografías, etc. Si bien la pornografía ha sufrido grandes cambios en función de la época, sigue siendo un tema de gran interés, siendo uno de los contenidos más buscados y más visitados a través de internet.

La pornografía hace referencia a la descripción o representación de la actividad sexual a través de la literatura, el arte, el cine, la fotografía, etc., son actos sexuales explícitos o eróticos para provocar excitación sexual. La solemos utilizar para masturbarnos o llevar posteriormente a la práctica relaciones sexuales con nuestra pareja, podemos verla a solas o con nuestra pareja, ya sea estable o esporádica. También a través de conversaciones telefónicas, a través de fotografías, vídeos caseros (lo que se conoce como porno amateur), lecturas, espectáculos en directo, etc.

Existen diferentes formas de clasificar la pornografía, ya sea por los participantes, el contenido, la temática, posturas, etc. Pero el más común es agruparla por géneros, es decir, en función de lo explícito o no que sea la actividad sexual:

Sofcore: Las escenas de sexo no se muestran de forma explícita, no se incluyen primeros planos de genitales, ni se muestran penetraciones ni sexo oral. Suelen verse partes desnudas del cuerpo, pero otras se tapan.

Pornografía convencional: Se enseña la totalidad del cuerpo desnudo en posturas más o menos provocativos.

Hardcore: Aquí se muestran explícitamente los genitales y el acto sexual, ya sea oral, anal, vaginal o con el uso de objetos y juguetes sexuales. Se suele dividir según la orientación sexual y según las prácticas que se lleven a cabo.

Postporno: Es la forma más reivindicativa del porno, intenta invertir las reglas del porno tal como lo conocemos, a través de la deconstrucción de lo heterosexual como norma.

Visualizar pornografía puede ser algo muy positivo, nos ayuda a excitarnos y a través de la masturbación a conocernos mejor, nos ayuda a trabajar nuestras fantasías sexuales, nos ayuda a conocer nuevos términos y conceptos, así como prácticas, puede ayudar a salir de la rutina, a aumentar la excitación en pareja, entre otros. Es saludable siempre y cuando no se considere nuestra única fuente de excitación ni se convierta en una obsesión.

El uso de este tipo de contenido sexual se utiliza con una finalidad (la de excitarnos) y a través de las imágenes, vídeos, lecturas, conversaciones, etc. podemos desarrollar nuestra sexualidad de una forma diferente. Pero cabe tener en cuenta algunas cuestiones en torno a la pornografía:

  • Si vemos películas porno es importante saber que lo que pasa normalmente no se corresponde con la realidad. Se utilizan efectos especiales, técnicas que en nuestra vida sexual nunca utilizaríamos, etc.
  • La estética de los actores porno son muy concretas: penes grandes, hombres fuertes, mujeres delgadas, pechos muy grandes, pubis depilados, etc. Como bien sabemos, en la vida real los penes y las vaginas son diferentes, al igual que nuestros cuerpos, no podemos utilizarlo como referente de la estética sexual, cada uno de nosotros puede disfrutar de la sexualidad sea como sea su cuerpo y sus genitales.
  • Las prácticas sexuales que se llevan a cabo tampoco corresponden con la realidad en muchas ocasiones, es decir, no a todos nos gusta llevar a cabo dichas prácticas, la duración de las erecciones no son tan largas ni tan potentes normalmente, las mujeres no llegan al orgasmo con tanta facilidad ni con la misma intensidad, etc. Está bien fijarse en la respuesta sexual de estas películas, pero siendo realista. Los actores suelen utilizar diferentes técnicas (cortar-parar-seguir, pastillas, etc.) y las actrices pueden fingir para que creamos que lo que hacen realmente les gusta.
  • Hace años en las películas porno se utilizaban preservativos, pero actualmente no suele ser así, ya que considera que “corta el rollo porque no es estético”. Puede ser un grave error, ya que se mantienen relaciones con diferentes personas en una misma secuencia o durante la película, diferentes prácticas, etc. que no son seguras si no se utiliza preservativo.
  • Actualmente la mayoría de la pornografía está dirigida, voluntaria o involuntariamente, al público masculino predominantemente heterosexual. Pero si partimos de la base de que la respuesta sexual es diferente en hombres y mujeres, es obvio pensar que pueda haber porno más específico para mujeres.

    Normalmente en las películas convencionales que conocemos, las mujeres están sujetas a cualquier actividad sexual dirigida por un hombre y las escenas sexuales son muy explícitas, debido a que los hombres se excitan a través de estímulos visuales (pechos, genitales, penetración de cualquier tipo, cuerpos desnudos,etc.) y les parece muy excitante ver/imaginar situaciones donde él es el que domina, el activo de la relación.

    En cambio, a las mujeres para poder excitarse con una película, además de escenas de elevada carga sexual, también necesitan un argumento real y creíble, algo que le de solidez y podamos sentirnos identificadas; así como ser activas también y no sólo pasivas y mezclar momentos de sexo duro con momentos más románticos (tocamientos, conversaciones, etc.).

    Actualmente existen mujeres directoras de cine porno, es decir, el porno hecho por y para mujeres, dándole protagonismo a la mujer en estas películas y desde una perspectiva más realista.

  • Fuente http://www.medciencia.com/que-es-exactamene-la-pornografia-es-buena-o-mala-para-la-salud-sexual/

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