Ivanka Trump y su imperio

 

 

Una mente para los negocios y un cuerpo para el pecado». Aquella frase de «Armas de mujer» condensa a la perfección la esencia de la empresaria y diseñadora, hija del Presidente de Estados Unidos

 

 

A raíz del monumental enfado de Donald Trump porque una tienda dejase de distribuir la línea de ropa de su hija Ivanka Trump, cabe repasar quién es el ojito derecho del Presidente de Estados Unidos y a qué dedica su tiempo.

 

A sus 35 años, es la heredera de un imperio inmobiliario valorado en más de 4.000 millones de euros. La joven reúne lo mejor de dos mundos: el instinto emprendedor de su padre, el magnate estadounidense Donald Trump, y la sensualidad de su madre, la exmodelo checoslovaca Ivana Zelnícková.

 

La propia Ivanka, reconocía a este periódico en una entrevista en 2013 que su belleza es la mejor arma a la hora de cerrar un trato. «He descubierto que muchas veces la gente viene menos preparada a las reuniones conmigo que a las reuniones con mi padre. Muchos tienden a subestimarme y eso es una gran ventaja para mí», confesó a ABC.

 

Tras una breve etapa como modelo, en la que desfiló para Versace, Marc Bouwer, Thierry Mugler y Ralph Lauren, Ivanka estudió Economía en la prestigiosa Escuela de Negocios Wharton y comenzó a trabajar con su padre en la Organización Trump, uno de los holdings de bienes raíces más grandes de Estados Unidos.

 

 Ahora es vicepresidenta ejecutiva de Desarrollos y Adquisiciones de la empresa y se encarga de la expansión internacional de los hoteles, condominios y campos de golf que llevan su apellido. No contenta con ello, desde hace casi diez años ya años también dirige su propia marca de moda, que vende joyería, bolsos, ropa, gafas, sombreros, guantes, fragancias, zapatos para niños y objetos decoración para el hogar. «Dar un paseo por las calles de Nueva York es mi mayor inspiración para crear bolsos, ropa y calzado, deseo ampliar mi negocio a China», ha comentado en varias ocasiones.

 

 

Su tiempo es oro

 

Ivanka siempre ha dejado claro que no es tan sólo «la hija de...», el rol de «niña mimada» se le queda pequeño. De ahí a que rentabilice al máximo su buena intuición para los negocios. Sus palabras valen oro y su tiempo cotiza al alza desde que el pasado 8 de noviembre los norteamericanos auparan a su padre a la presidencia del país. Un mes después de las elecciones se materializa lo que muchos ya vaticinaban.

 

 

Al rebufo de su empoderamiento diario, Ivanka comienza a capitalizar la admiración que suscita. De ahí, a que además de la cantidad de negocios que lidera, como decimos también rentabilice su tiempo. Recordemos que semanas atrás, el ojito derecho de Donald sacó a subasta la posibilidad de tomarse un café con ella en la Torre Trump de Nueva York o en el nuevo Hotel Trump Internacional de Washington. Los que deseasen compartir con la joven y conocerla de primera mano tendrán que rascarse el bolsillo. El precio de partida no era otro que la friolera de 50.000 dólares (unos 48 mil euros). Las ganancias de esta puja se destinarán a la Fundación Trump que lleva su hermano Eric, con el objetivo de financiar el hospital de investigación St. Jude Children’s y su lucha contra las enfermedades infantiles.

 

La cita será para dos personas y se prolongará durante unos 30 o 45 minutos este 2017. Por supuesto, solo se llevará a cabo si el ganador pasa los controles correspondientes del departamento de seguridad, que estará presente durante todo el encuentro.

 

 

Pensar en grande

 

No cabe duda que la imagen de Ivanka ha ganado protagonismo en la campaña presidencial de su padre, especialmente en su intervención durante la convención republicana en el que la rubia de 1,80 cm. donde lanzó un impactante mensaje feminista: «Las familias estadounidenses necesitan alivio. Las políticas que permiten que las mujeres con hijos prosperen no deberían ser una novedad, sino la norma», al terminar su discurso fue ovacionada por todo el público en Cleveland.

 

No desaprovecha ocasión para dejar detalles de su personalidad, pero sin alejarse de la postura de su padre. Una fina inteligencia que piensa en grande para conseguir sus objetivos, gracias a unas palabras que le dijo Trump cuando era niña y que le han servido a lo largo de su vida: «Mi padre es incapaz de pensar en pequeño. Cuando era niña me dijo: Ivanka, si tienes que pensar de alguna manera, piensa en grande

 

Con información abc.es

 

Imagen ; Internet

 

 

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