Ejercicio extremo aumenta riesgo de trastorno neurológico

Los resultados de un reciente estudio sugieren que el ejercicio intenso puede estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar enfermedad de la neurona motora, también llamada esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o “maldición del atleta” porque afecta a un número significativo de deportistas.

 

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y mortal para la que actualmente no existe tratamiento. Aunque existe mucho desconocimiento sobre las causas de esta enfermedad mortal, desde que en 1939 el afamado jugador de béisbol estadounidense Lou Gehrig fuera diagnosticado con ELA y más tarde muchos otros atletas profesionales, se ha especulado que la actividad física puede ser un factor de riesgo.

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Para tratar de descubrir qué podría causar la enfermedad, los investigadores compararon el estilo de vida de 1.557 pacientes recién diagnosticados con ELA, con edades de alrededor de 60 años en Irlanda, Italia y los Países Bajos, y 2.922 personas de edad similar que no tenían la afección.

Cada uno de los participantes informó acerca de su estilo de vida, incluido el consumo de tabaco y alcohol y niveles de actividad física de por vida así como historial de empleo y nivel educativo.

La actividad física se midió en minutos de Equivalente Metabólico (MET). Estos expresan la cantidad de energía (calorías) gastada por minuto de actividad física.

Los investigadores encontraron que las personas con ELA tenían más probabilidades de haber participado en ejercicios intensivos. Las personas que hacían más ejercicio tenían un 6 por ciento más de probabilidades de desarrollar la enfermedad que aquellas que eran las menos activas.

El neurólogo Leonard van den Berg, afiliado al Centro Médico de la Universidad de Utrecht en los Países Bajo y coautor del estudio, manifestó: “Observamos una asociación lineal, lo que significa que el riesgo parecía aumentar con cada aumento en el nivel de ejercicio”.

Los autores del estudio sugieren que si bien es poco probable que la actividad física intensa sea un factor importante en el desarrollo de la ELA, este nivel de aumento del riesgo podría ser importante en aquellas personas que están genéticamente predispuestos.

Otro punto que destacan los investigadores es que se trata de un estudio observacional basado en el autoinforme de los participantes y que debido a su diseño no puede establecer causalidad alguna, sólo mostrar una relación.

Como era de esperar, los resultados del estudio provocaron reacciones en otros investigadores, quienes aconsejan moderación al interpretar los hallazgos.

El Dr. Nick Cole, jefe de investigación de la Asociación de la Enfermedad de la Neurona Motora, se refirió al estudio manifestando: “El vínculo entre el ejercicio y el desarrollo de la condición es muy sutil; no significa que el ejercicio cause ELA. En contexto, se trata de un pequeño incremento en el riesgo y uno de múltiples factores, desde genéticos hasta ambientales, que probablemente se necesiten combinar para desarrollar la enfermedad.”

Dado que se ha demostrado que el ejercicio ofrece una protección significativa contra muchas enfermedades, incluyendo afecciones cardíacas, diabetes, cáncer y Alzheimer, sería poco aconsejable adoptar un estilo de vida sedentario para evitar un riesgo muy pequeño de desarrollar esclerosis lateral amiotrófica.


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